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Querida Alejandra:

No sé cómo funciona todo esto ¿sabes? Muy a duras penas entiendo cómo el cerebro es capaz de procesar todos los sentimientos y emociones humanas. Es muy extraño cómo funcionan las relaciones interpersonales. Tú dices que somos amantes empedernidos y que esa es nuestra naturaleza, que estamos constantemente buscando el amor y que ese amor sea correspondido porque nuestra naturaleza así lo dicta. Sinceramente, yo a veces creo que somos demasiado dependientes de las demás personas.

Científicamente para que nosotros experimentemos esas emociones se requieren meras reacciones químicas las cuales pueden incluso ser producidas por comer ciertos alimentos, pero los humanos tratamos de experimentarlas cuando nos relacionamos con alguien más.

Pero de cierta manera tienes razón al decir que los humanos y sobre todo nosotros dos somos amantes empedernidos. Esa es nuestra naturaleza.

Creo que te debo un abrazo. Y si pudiera iría a visitarte en este preciso momento y tener el mejor día de nuestras vidas. Porque eres la mejor persona que he conocido en todo este año, pues cambiaste mi forma de pensar cuando me hiciste ver que las relaciones humanas aunque son muy difíciles valen la pena. Tienes toda la razón, las personas somos muy extrañas pero vale la pena intentar de vez en cuando relacionarse con alguien más, porque realmente no sabes qué es lo que pudiera suceder. Gracias por estos consejos, Alejandra.

Feliz cumpleaños.

Hoy se cumple un año de que inició este blog. Aunque la idea de este colectivo data desde mucho antes, fue hace un año que por fin se pudo concretar la idea y llevarla a cabo.

Es un año de escribir cada tanto en este blog. Un año en el que se han hecho menos de 100 posts pero se han alcanzado casi 300 followers, son números que a mí me parecen bastante importantes, ya que no le damos tanto seguimiento al blog como se quisiera pero aún así el público ha mostrado interés y sobre todo han demostrado que les gusta mucho el concepto.

Este posts va dedicado a todas las personas que leen ‘El club de los corazones tristes’. Quiero pedir una disculpa por no escribir tan seguido y quiero agradecer por todo su apoyo. Muchas gracias, de verdad no saben cuanto significa su apoyo para nosotros.

Vienen cosas importantes para elclub, no les puedo adelantar más pero sí les puedo decir que será algo impresionante.

Gracias por leernos durante este año.

Y gracias a Laura y José por no dejar que se muera el proyecto y por siempre estar ahí cada que los necesito. Gracias chicos.

Es todo por ahora. Un abrazo. Saludos hasta donde se encuentren.

— Alejandro.

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Acostados en tu cama
Rodeados de pastillas y jeringas
La música suena pero no escucho nada
Solamente tu voz llamándome.

Las píldoras no ayudarán esta vez
Lo estoy viendo todo al revés
Por favor, no te vayas
Solamente quédate hasta que todo pase.

Me siento débil
Quiero que me abraces
Que me beses y me cuides
Confío en ti.

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Eres una cascada en la que quiero vivir,
eres el mar en el que me quiero hundir,
eres el agua de la cual quiero beber,
eres el único amor que quiero tener.

Eres la luna que quiero mirar,
eres el cielo que quiero alcanzar,
eres la rosa que quiero oler,
eres lo único que quiero tener.

Eres la imagen que quiero ver,
eres la música que quiero escuchar,
eres la canción que quiero cantar,
eres con quien quiero bailar.

Eres mi mejor amiga,
eres mi mejor compañía,
eres mi amante sin medida,
estoy tan alegre de que no estés perdida
estoy tan contento de que ya no sientas frío
quiero que sientas cuanto te quiero
quiero que sepas que siempre te protejo
porque yo no me voy
yo siempre estoy
cuando me necesites
cuando me necesites…

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No soporto verte llorar, ¿sabes? No me gusta que llores, te ves fea cuando lloras. Me gusta cuando sonríes, por eso siempre que lloras trato de hacerte sonreír. Pero no puedo soportar verte llorar, es algo que simplemente no puedo. Porque, normalmente si lloras tú, lloro yo. No me gusta verte tan frágil, me da miedo. Por eso siempre que te abrazo trato de cubrirte, quiero protegerte. No puedo decir que no te haré daño, pero puedo decirte que trataré de ser la mejor persona posible. Es muy extraño todo, ¿sabes? La verdad me gusta mucho escuchar tu risa. Me gusta mucho compartir mi tiempo contigo. Me gusta viajar por carretera contigo, aunque no nos dirijamos a ningún lugar, disfruto del camino a tu lado. ¿Y cómo no mirar esos hermosos ojos tuyos? ¿Y cómo no enamorarse de tu sonrisa mientras disfrutas del paisaje? ¿Cómo evitar soñar contigo cuando el sol te llena de su luz? ¿O cómo impedir enamorarse de tu rostro cuando la luna te alumbra? Me gusta estar contigo. Me gusta que seamos amigos, me gusta que seamos pareja, me gusta que seas mi todo. Porque siempre me has ayudado, desde el primer día que te conocí. Gracias, de verdad, muchas gracias por salvar a este monstruo.
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Me gustaría que me abrazaras. Abrázame. El amor sólo se siente bien si eres tú, si eres tú quien me abraza y me besa. No te vayas. Quédate. Por favor, no te vuelvas a ir. No te amo porque te necesito, te necesito porque te amo. Sé que suena estúpido, pero no me puedo imaginar una vida sin ti. Solamente quiero que sepas que siempre estaré para ti, sin importar lo que pase. Me gusta cuando me cantas hasta quedar dormido, y me gusta que me abraces al despertar. Me gusta dormir a tu lado. Me gusta besarte las manos. Me gusta escribirte. Me gusta tener días contigo. Me gusta tenerte en mi vida. Por favor, entiende que el amor nunca se sintió tan bien. No quiero que te vayas jamás. De verdad espero que me ames como yo te amo. No puedo creer que a pesar de todo, te sigo amando como la primera vez que nos vimos en aquella estación de trenes. No hay nadie como tú. Todavía te amo, nunca dejé de hacerlo.
Ya no hay nadie aquí. Aquí no queda nada de lo que alguna vez existió. Ni siquiera los recuerdos quedan. Todo se ha desvanecido en esta habitación vacía. Esta casa se está cayendo a pedazos. Voy a la cocina, y de la alacena llena de polvo saco algo de café. Cuesta creer que hace un año todo estaba bien. Me sirvo una taza y miro por la ventana. Ya no hay nada de lo que antes existió. Te has marchado y eso a mi, sinceramente, me mata. Pero yo no puedo hacer nada. Es hora de dejar ir. Tomo otro trago. Y es tiempo de decirle adiós a mi antiguo hogar. Ya nunca más lo será. Ya nunca más serás.
Te ves linda con el cabello corto. Siempre te ves bonita, pero a mí me gusta más cómo te ves con el cabello corto. Te ves hermosa. Me gusta tu risa. Me gusta tu voz. Me gusta tu acento. Me gustan tus ojos. Me gustan tus labios. Me gusta tu piel. Me gustan tus dientes. Me gusta tu nariz. Me gustan las caras que haces cuando te toman fotos. Me gusta cómo escribes. Me gusta cómo piensas. Me gusta que seas sincera. Me gusta hablar contigo. Me gusta tu sonrisa. Me gusta imaginarte. Me gusta hablar de ti. Me gusta sentirte cerca. Me gusta tu cuello. Me gusta tu piel. Me gustaría escucharte cantar. Me gustaría caminar junto a ti. Me gustaría besarte. Me gustaría que me permitieras amarte.

Natalia. Capítulo 3: Viernes

Sin que yo me diera cuenta ya era viernes. Llegué a la escuela y no te vi, así que me recosté sobre mi banca para descansar los ojos y pensar en qué rayos estaba pasando en mi vida últimamente.

— ¡Pereda, Pereda! — escuché mientras me levantaba con pocas ganas.
— ¿Qué pasa? — pregunté seguido de un bostezo y estiramiento, después de abrir los ojos y me percaté de que quién me había llamado eras tú.
— ¡Rápido tienes que ayudarme! — decías toda apresurada.
— Sí, claro. ¿Qué necesita señorita Natalia Rocha? — dije en tono de broma, ya que era la primera vez que me llamabas por mi apellido.
— Muy chistoso Alejandro. ¡Pásame la tarea de Matemáticas! No pude hacerla en mi casa, no entiendo nada — dijiste algo triste y un poco estresada. Busqué en mi mochila mi libreta y te la pasé.
— Toma, está muy fácil, tal vez deberías de poner más atención en clase y no leer libros mientras explican cosas importantes — dije en broma.
— Consideraré tu sugerencia — dijiste mientras tomabas la libreta y yo te sonreía —. Copiaré en recreo, al cabo creo que hoy toca esa clase después de recreo. ¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes? — preguntaste mientras yo soltaba una carcajada.
— Me acabo de dar cuenta de que hoy no tenemos esa clase — dije con mucho humor mientras tú me devolvías la libreta y hacías una cara de aliviada.
— Bueno, creo que me salvé. Entonces tal vez me puedas explicar cómo se hacen los casos 5 al 10 de factorización a la salida para yo poder hacer la tarea en mi casa. ¿Qué opinas Pereda? — me preguntaste cuando después me sonreíste.
— Pues, no tengo nada que hacer hoy, si quieres puedo ir a tu casa después de comer y ahí te explico y le avanzamos, ¿te parece bien Rocha? — te dije con un tono de desinterés, como si no me importara tu respuesta.
— ¡SÍ! Es perfecto, además no iba a hacer nada, iba a ver unas películas. ¿Qué te parece si en lugar de que comas en tu casa, ordenamos pizzas, me explicas y vemos unas películas? — me propusiste muy emocionada.
— Está bien, voy a tu casa como a las 4. ¿Está bien?
— Sí, está perfecto.

Después de eso, el día transcurrió con normalidad. No podía creerlo, tenía una “cita” contigo, y lo más curioso del asunto era que tú me habías invitado. Después de clases nos fuimos juntos. Te acompañé hasta tu casa y te dejé en la puerta, te dije que volvería al rato y me sonreíste.

Llegué a casa y me cambié. Hice algo de tarea que era para el lunes y faltando 10 minutos para las 4 salí de mi casa para ir a la tuya. Así, vestido con tenis Converse completamente blancos, pantalones de mezclilla y una playera blanca lisa, además de llevar en una mochila azul donde cargaba mis libretas, mi estuche y una sudadera. Toqué el timbre y saliste a recibirme, llevabas el cabello suelto, la playera blanca y falda del uniforme, y traías unas pantuflas. Te veías un poco más chaparrita de lo normal, eso era porque siempre que llevabas las botas puestas parecíamos casi de la misma altura, pero ahora sí me veía un poco más alto. Me dijiste que pasara. Nunca había entrado a tu casa, los muebles parecían recién comprados, en las paredes había muchas pinturas, era bastante bonita. Llegaste con la guía amarilla de teléfonos y marcamos el número de la pizzería. Después de ordenar, fuiste a tu cuarto para bajar tus libretas, nos pusimos en una mesa para empezar a explicar. Te dirigiste al estéreo y pusiste un disco de The Beatles que era de tu papá. Empezamos repasando caso por caso de la factorización. Yo explicaba, te ponía ejercicios del libro y tú los resolvías a la perfección, te ponías muy feliz y emocionada cada que te salían al primer intento. Llegaron las pizzas y nos tomamos un pequeño descanso. Hablábamos y seguíamos escuchando música. Después de un rato, volvimos a la factorización, y pudiste hacer prácticamente todos los ejercicios que habían encargado, todo tú solita. Te dije “¿Ya ves? Estaba bien fácil”. Solamente sonreíste. Me di cuenta de que ya eran las 7. Estaba a punto de irme cuando me dijiste que me quedara un poco más. Empezamos a ver algo de televisión en la sala de tu casa, seguíamos comiendo pizza y hablando. Yo estaba muy alegre, me sentía muy feliz, ya que había sido mi mejor viernes en meses. Después de un rato, me tenía que ir. Me acompañaste hasta la salida.

— Bueno, nos vemos el lunes supongo — dijiste mientras me ponía la sudadera y me dabas mis cosas.
— Pues, mañana es sábado ¿quieres ir a ver una película o algo así? — te pregunté muy inseguro. Tú te diste cuenta de mi inseguridad y me diste un abrazo.
— Claro que sí, me encantaría.
— Bueno, llegando a mi casa te marco para ver cómo le hacemos — dije muy entusiasmado.
— Me parece perfecto. Bueno, muchas gracias por todo.

Nos despedimos con un abrazo. Y yo me dirigí a mi casa saltando de felicidad y cantando una canción de Bright Eyes.

¿Cuánto tiempo tendremos que esperar para volver a estar juntos? ¿Cuánto tiempo te tomará darte cuenta de que somos el uno para el otro? Dime, amor, ¿cuánto tiempo tendré que esperar? ¿Cuánto tiempo falta para volverte a besar? ¿Cuánto tiempo se necesita para que te des cuenta de que somos el amor de nuestra vida? ¿Cuánto tiempo falta? Por favor, responde esta llamada desesperada y dime, ¿cuánto tiempo hace falta?

Natalia. Capitulo 2: Cruzando la calle

Al día siguiente llegué muy emocionado a la escuela, tenía muchas ganas de verte. Llegaste al salón con un libro en la mano y en lugar de ir directamente hacia tu banca, te acercaste a mí y me saludaste. Me puse muy nervioso, pero lo disimulé y te pregunté acerca del libro.

Es “Hamlet”  dijiste con un tono de aburrición.
¿Y está bueno?  pregunté con ansias ya que nunca había leído algún libro de Shakespeare.
Pues, no está mal, pero prefiero “El Rey León”  dijiste mientras guardabas el libro en tu mochila y te reías muy tranquilamente. Apuntaste hacia mis audífonos y me preguntaste  ¿Qué es lo que escuchas?
Emmm, no sé si te guste - dije mientras acercaba un audífono hacia oreja derecha  es “A lack of Color” de Death Cab for Cutie.
¡VAYA!  dijiste muy feliz  es algo bastante tranquilizante, no sé, su voz es como muy triste pero a la vez te relaja, y esa melodía sencilla es bastante buena. ¿Tocas algún instrumento?  me preguntaste mientras seguíamos escuchando la canción de mi celular.
No, me gustaría aprender guitarra, pero no sé, como que soy demasiado flojo o me da miedo que esté muy difícil, ¿Tú tocas algo?  te pregunté con mucha fascinación.
Sí, de hecho toco guitarra, es como un pasatiempo.

Sonó el timbre y guardé mi celular mientras tú volvías a tu banca. Llegó la maestra y colocó en la ventana unas listas, después dijo una explicación sobre lo que había en aquellas listas, lo que pasaba es que siempre a los alumnos de último año de preparatoria los dividían en áreas “optativas” o especialidades, según la carrera que iban a tomar o la rama a la que iban a estudiar. Fui y vi que nos había tocado en la misma optativa, era un nombre algo así como Químico-Biológicas y de la Salud, algo parecido, ahí iban las personas que querían ser médicos o algo enfocado a ese rubro. Permanecimos en el salón, ya que no nos dividirían sino hasta la siguiente semana, pero a mi no me preocupaba porque me había tocado contigo. Las clases ese día se volvieron muy lentas, me parecían eternas, ya que solo quería que se acabaran y hablar contigo, conocerte más.

Llegó el recreo y te volví a ver a la distancia, yo estaba con mis amigos (que todos habían quedado en una optativa llamada Físico-Matemático, era para quienes querían estudiar ingenierías o algo así) y tú nuevamente sola, leyendo “Hamlet”. Te diste cuenta de que te estaba mirando, te saludé y te dije que te acercaras, hiciste cómo si no te hubieras dado cuenta.

Disculpen morros, ahí vengo  le dije a mis amigos.
¿A dónde va wey? dijo Mauricio en tono de broma.
Déjalo, que no ves que va por esa chica dijo Carlos, señalando a Natalia y adivinando en efecto lo que haría.
Calmados, calmados  intervino Ulises con su tono siempre tan político déjenlo que vaya por su noviecita.
Cállense  dije un poco enojado por los comentarios. — Ahí vengo, voy a traerla para que la conozcan.

Me acerqué y me senté en tu mesa, te pregunté porqué estabas sola, y dijiste “no sé, creo que ya me acostumbré a estar siempre sola”. No supe cómo reaccionar, así que traté de convencerte para que fueras a conocer a mis amigos.


Ven, son buenos chicos, además, les gusta leer como a ti te comenté mientras te tomaba del brazo muy a la fuerza y te llevaba, primero te resistías jugando, ya que ni siquiera era fuerte, pero llegamos. Te presentaste a ellos y viceversa.

A la salida, volvimos a ser los últimos en salir, acordamos volver a irnos juntos a casa. Saqué mi celular y empecé a escuchar música con mis audífonos, te pregunté si querías escuchar y aceptaste. Siempre tenía activada la reproducción aleatoria, así que rara vez los cambios de canción tenían relación. Caminamos hasta el final de la banqueta y nos detuvimos porque iban a pasar varios carros. En eso, empezó a sonar “This Modern Love” de Bloc Party, noté que te emocionaste.

¡ME ENCANTA ESTA CANCIÓN!  dijiste mientras te aferrabas a mi brazo derecho. Yo, sólo te miré a los ojos.
Natalia, creo que ya es hora de avanzar dije muy seriamente.
¿A qué te refieres?dijiste muy confundida.
A que ya no hay carros y hay que seguir caminando.